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Consejos para cuidar la vista de nuestros hijos

Consejos para cuidar la vista de nuestros hijos

Cualquier momento es idóneo para revisar y cuidar la vista de nuestros hijos pero con la vuelta al colegio, en el que la agudeza visual cobra un papel relevante, hay que prestar aún mayor atención al cuidado de la vista para detectar a tiempo posibles problemas de visión en los niños que puedan presentar en su fase de aprendizaje y desarrollo, con el fin de no obstaculizar su desarrollo intelectual y motor, tal y como nos cuenta en este artículo la doctora Cristina Fernández-Vigo, del Centro Internacional de Oftalmología Avanzada.

Lo primero que debemos saber es que el sistema de la visión comprende desde los ojos hasta distintas partes del cerebro y se desarrolla, principalmente, en los primeros años del ser humano.

Se calcula que, aproximadamente, un 20% de los niños tienen problemas refractivos, es decir, miopía, hipermetropía y astigmatismo. Por otra parte, más de un 1% de los niños en edad infantil tienen estrabismo y hasta un 4% ojo vago o ambliopía. También son frecuentes las conjuntivitis alérgicas y en los niños menores de 2 años, la obstrucción de la vía lagrimal. Estos problemas de salud visual son más frecuentes en los niños con familiares que lo hayan padecido, de ahí lo importante que es acudir a revisiones oftalmológicas periódicas.

Síntomas para detectar una mala visión en los niños

Hay varios síntomas que nos pueden poner en alerta respecto a una mala visión de nuestros hijos. Cuando un niño tiene mala visión por uno o ambos ojos puede quejarse de dolor o escozor ocular, dolor de cabeza, visión borrosa o doble. Generalmente suelen acercarse las cosas a la cara para verlas bien y no les llama la atención los objetos lejanos.

En el colegio esta mala visión puede ocasionarles un retraso en el aprendizaje, mala letra o dibujo descuidado, pueden confundir letras o números, saltarse de línea mientras están leyendo o mayor dificultad para comprender lo que han leído.

El tratamiento siempre debe ser en edad infantil mediante la utilización de gafas o lentes de contacto. En el caso del ojo vago, además hay que tapar con un parche el ojo con buena visión y estimular el ojo vago.

La visión alcanzada durante los primeros ocho o diez años de vida será la que mantenga durante la edad adulta. Por ello es muy importante cumplir correctamente el tratamiento con las gafas y el parche.

El signo principal para sospechar un estrabismo es la desviación de uno o los dos ojos. Los niños también se pueden quejar de visión doble y en ocasiones se tapan uno de los dos ojos cuando quieren fijar la mirada en algo. Es frecuente que sean más sensibles a la luz y que guiñen los ojos con frecuencia.

En ocasiones, los niños con estrabismo giran la cabeza y la cara para ver mejor. No ven con claridad los dibujos o las películas en tres dimensiones y pueden tener una mayor dificultad en deportes o actividades que requieran una gran precisión de los movimientos.

Una mala salud ocular puede repercutir en el rendimiento escolar, en la práctica de determinados deportes y en las relaciones sociales de los pequeños.

En las conjuntivitis alérgicas es frecuente que los ojos estén continuamente rojos, con lagrimeo y picor.

La fotofobia o intolerancia a la luz pueden deberse a alteraciones de la superficie del ojo, conjuntivitis, estrabismos, etc.

En los niños menores de 2 años es frecuente que haya una obstrucción de la vía lagrimal y en estos casos los niños tienen continuamente lagrimeo o legañas.

Aunque es raro, si se observa una pupila blanca es importante acudir al oftalmólogo, ya que puede ser debido a una catarata u otras patologías menos frecuentes.

Para los niños se aconseja gafa de silicona, cristales redondos y puente invertido

Respecto al tipo de gafa más indicada para un niño, los expertos aseguran que se puede utilizar cualquier tipo de montura que se ajuste bien a su cara. Por lo general, el tipo de montura más aconsejable es la de silicona, para que no se rompan o deformen. Se aconseja que los cristales sean redondos para evitar que el niño mire por encima de la gafa y el puente debe estar invertido para que se ajuste bien a la nariz y no se caiga.

Las gafas de sol también son indicadas para los niños. Al igual que esta radiación es perjudicial para la piel, también lo es para los ojos, ya que puede llegar a producir lesiones a corto y largo plazo. Se aconseja tomar precauciones sobre todo en niños con piel y ojos claros. Es importante la utilización de gafas de sol homologadas con filtro para rayos ultravioletas. En el caso de los niños, no deben ser cristales demasiado oscuros ya que podrían desencadenar en un posible estrabismo latente.

El uso de las gafas de sol también es necesario en la nieve y es muy importante advertir a los niños del peligro que puede suponer mirar directamente al sol sin protección, sobre todo en situaciones especiales como los eclipses.

¿A partir de qué edad pueden utilizar los niños las lentillas?

Los oftalmólogos aconsejan que la edad recomendable para que los niños utilicen lentillas es a partir de los 11 años, dependiendo también de su madurez y motivación. En menores de 8 años, solo se utilizan en casos especiales en los que las gafas no consiguen una mejoría de la visión.

Para ellos son aconsejables las lentes de contacto blandas, que son cómodas, se pueden utilizar de manera intermitente y no necesitan tantos cuidados como las lentes de contacto duras. Las ventajas de las lentes de contacto son, una mayor comodidad, sobre todo a la hora de realizar determinados deportes y mejor visión, ya que se ajustan a la forma del ojo. Por el contrario, hay que tener en cuenta que un uso indebido de las lentillas puede producir lesiones en el ojo, algunas de gran importancia.

¿Cuándo es aconsejable realizar una revisión oftalmológica en los niños?

  • Antes de los 2 años si se sospecha que el niño no tiene una buena visión. También si existe estrabismo (tuerce los ojos), si se frota continuamente los ojos o los tiene rojos. Es frecuente, en menores de 1 año, la obstrucción del conducto nasolagrimal.
  • A los 3 años ya se pueden detectar problemas de graduación y ojo vago.
  • Entre los 3 y los 5 años se detecta con más frecuencia el estrabismo infantil.
  • Entre los 6 y 8 años, para comprobar que el desarrollo de la visión ha sido completo. Ya que después de esa edad el tratamiento del ojo vago es poco efectivo.
  • Durante el desarrollo y hasta la edad adulta es frecuente que los defectos de refracción (miopía, hipermetropía y astigmatismo) vayan cambiando y sea necesario ajustar la graduación de gafas y lentes de contacto.

Consejos para cuidar la visión de nuestros hijos:

  • Evitar que se froten los ojos, ya que puede producir daños y deformar la superficie del ojo.
  • Mantener una buena postura para el estudio y el uso de ordenadores. Utiliza una luz adecuada, mejor si es natural.
  • Utilizar gafas homologadas para la protección del sol o la realización de determinados deportes donde se puedan producir golpes o traumatismos en los ojos.
  • Una alimentación variada ayudará a mantener la salud ocular en el futuro.
  • Es importante cuidar la higiene de las manos y los ojos, sobre todo en portadores de lentes de contacto.
  • Se debe educar a los más pequeños en la importancia de una buena salud visual.

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